Los objetos de estudio de la política educativa: una tarea para impensar

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Luis Alan Acuña Gamboa
Doctor en Estudios Regionales
luis.gamboa@unach.mx



OBRA RESEÑADA


Tello, César (Compilador) (2015). Los objetos de estudio de la política educativa. Hacia una caracterización del campo teórico. Buenos Aires: Autores de Argentina.



En los últimos años, la investigación educativa se ha concebido como el espacio propicio para el análisis, la reflexión y el debate, con el fin de medrar la realidad social de los países de América Latina y el Caribe. Ante los embates de la era global y consumista que sojuzgan esta región del mundo, es preciso atreverse a impensar la política y las políticas públicas educativas que direccionan las acciones de los Sistemas Educativos Latinoamericanos. De esta manera, el libro Los objetos de estudio de la política educativa. Hacia la caracterización del campo teórico se constituye, precisamente, por la legítima necesidad de abrir nuevos espacios de diálogo sobre el campo teórico, epistemológico y epistemetodológico de la Política Educativa.

La reseña que aquí se presenta busca despertar la curiosidad de los lectores, esa curiosidad científica que lleve a buscar ávidamente esta obra compilada por César Tello, Director de la Red de Estudios Teóricos y Epistemológicos en Política Educativa, que sin duda es y será un referente imprescindible en este campo de estudio. A pesar que el texto, en toda su extensión, es objeto de una lectura y análisis riguroso y enriquecedor por y para quienes nos interesamos en el tema; este escrito sustenta sus reflexiones en el primer apartado del libro (“Consideraciones teóricas acerca del objeto de estudio de la política educativa”), así como en el cierre, esto por considerar, a título personal, que en estos segmentos se encuentra el quid sobre el que convergen todas las construcciones teóricas de los 13 autores que en el texto participan.


LO TEÓRICO DE LA POLÍTICA EDUCATIVA

En un primer momento, Jefferson Mainardes reflexiona el objeto de estudio de la política educativa a través del análisis de investigaciones y publicaciones realizadas en Brasil y otros países. Producto de este trabajo de intelección, el autor define como objeto de estudio en el campo, el análisis de la política educativa formulada por el Estado en sus diferentes niveles de acción: federal, estatal y municipal; a lo que agregaría, personalmente, el ámbito internacional.

Mainardes clasifica el análisis en la investigación de/sobre políticas educativas en tres dimensiones que suceden de lo concreto a lo abstracto. En primer lugar, la dimensión investigaciones sobre políticas y programas se relaciona con todas aquellas acciones investigativas que tienen por objeto la “...formulación, implementación, evaluación de políticas, resultados y consecuencias” (Tello, 2015, p. 29). En un segundo nivel de análisis se encuentran las políticas educativas, en las cuales el investigador se enfoca en el mecanismo y/o mecanismos que entran en juego en el proceso de toma de decisiones y los resultados inmediatos. Por último, el estudio de las políticas de la educación se erige como el clímax de las investigaciones teórico-epistemológicas en este campo, puesto que se pretende identificar “...las estructuras y determinantes más generales de las “políticas de la educación”” (Tello, 2015, p. 29).

La gran necesidad de fortalecer los estudios de/sobre políticas educativas se sustenta en una débil conceptualización y construcción de conocimiento en el campo de la educación. Por esta razón, desde las reflexiones de Morais (citado en Tello, 2015), no se puede desarrollar un lenguaje y una estructuración segura para con la teoría educativa. Ante tal problemática, la Red Latinoamericana de Estudios Epistemológicos en Política Educativa (ReLePe), con base en el modelo de análisis de César Tello, busca preponderar la importancia de la perspectiva epistemológica y del enfoque epistemetodológico en toda investigación que tenga por objeto de estudio las políticas educativas, sucediendo así el plano descriptivo por niveles más abstractos de intelección.

En los apartados “Investigaciones sobre políticas y programas”, así como en “Políticas educativas y políticas de la educación: mecanismos, lógica de intervención y generación de teoría”, Mainardes expone —retomando trabajos realizados en el campo— las líneas de acción o preguntas de reflexión que los interesados en los estudios epistemológicos en políticas educativas deben retomar para encaminar sus pesquisas investigativas. Además, evidencia que las tres dimensiones son inherentes y necesarias de analizar para desarrollar conocimiento de alto nivel en educación; aspecto que, como se mencionó anteriormente, adolece este campo de investigación.

A manera de conclusión, Jefferson Mainardes asevera que “...la discusión sobre el objeto de la política educativa se constituye en una cuestión relevante que requiere ser debatida en el campo en términos teórico-metodológicos” (Tello, 2015, p. 39).

En “Los objetos de estudio de la política educativa: tres argumentaciones epistemológicas para su análisis”, César Tello presenta algunas de sus reflexiones en torno al Enfoque de las Epistemologías de la Política Educativa (EEPE). Al respecto, el autor sustenta este enfoque en tres componentes: la perspectiva epistemológica, la posición epistemológica y el enfoque epistemetodológico; empero, dentro del texto solamente se abordan las dos primeras.

La perspectiva epistemológica se define como “...la cosmovisión que el investigador [en política educativa] asume para llevar adelante su indagación...” (Tello, 2015, p. 44). Por otro lado, el posicionaminto epistemológico alude a “...las corrientes teóricas propias del campo, considerando que las teorías sustantivas son aquellas que guardan relación directa con el contenido empírico y teórico de los datos de la investigación” (Tello, 2015, p. 44). En otras palabras, el posicionamiento epistemológico es la construcción de la realidad y la postura que el investigador asume ante ella, postura que se sustentará desde una perspectiva epistemológica ad hoc. De esta manera Tello considera que, tanto el posicionamiento como la perspectiva epistemológica, no surgen de la nada o, como él mismo nombra, de “cabezas vacías”.

Para explicar las posturas sobre las que sustenta sus reflexiones, César Tello aclara que existe una gran diferencia entre las políticas educativas (en plural) y la política educativa. El primer término hace referencia a la toma de decisiones políticas; en otras palabras, se alude a lo concreto —en términos de Mainardes— de los procesos de investigación en el campo. Por otro lado, la política educativa (en singular), se relaciona con un análisis más profundo que supere el plano descriptivo para posicionarse en la intelección más científica de los fenómenos políticos; es decir, lo abstracto de los estudios en el campo. Así, Tello afirma que “...las políticas educativas son el objeto de estudio de la política educativa” (Tello, 2015, p. 48).

Con base en estas reflexiones se puede afirmar que el estudio de la política educativa obliga al investigador a posicionar su trabajo en el plano de las investigaciones transdisciplinares; es decir, sustentar y profundizar su análisis más allá de las fronteras del campo de la política educativa, ya que en esta emigración disciplinar es “...donde nos encontraremos con las epistemologías de la política educativa...” (Tello, 2015, p. 48).

Otro punto medular en el texto se relaciona con la caracterización del objeto de estudio de la política educativa. Relacionado con esto, el autor comenta que este tipo de estudio no se limita a las mediaciones que se encuentran en el campo educativo; en otras palabras, las Leyes, el Estado, la escuela y las distintas formas de gobierno no son, como tal, su objeto de estudio; más bien, son las decisiones políticas en educación el interés primordial en este campo de conocimiento. Con esto se asevera que el análisis en investigación de/sobre política educativa debe contemplar todos los contextos, todos los actores que, de una forma u otra, están en constantes luchas, compromisos, interpretaciones y reinterpretaciones que surgen de “...las distintas arenas políticas...” (Tello, 2015, p. 58). Dicha postura es una de las conclusiones que Tello hace para este campo de estudio.

Por su parte, Lindomar Wessler Boneti define las políticas públicas en términos de intereses sociales comunes y no en los postulados marxistas de dominación de clases (sin que esto signifique que se dirima la asidua lucha de poder entre estas). De esta manera, las políticas públicas son el resultado de ideas o presuposiciones que intentan medrar las necesidades de un contexto determinado, sin que se desestimen los factores que son la raíz de dichas ideas; es decir, “...la relación de intereses, las inserciones ideológicas, las concepciones científicas, las correlaciones de fuerzas sociales, etc.” (Tello, 2015, p. 65).

En este sentido, se concibe que las políticas públicas educativas son resultado de la imposición de una visión hegemónica en una localidad o región determinada; en palabras de Wessler Boneti, son producto del ejercicio de poder simbólico como elemento fundamental del etnocentrismo científico, que demarca necesidades y problemáticas por resolver y el cómo lograrlo, lo cual se resume en la imposoción de objetivos y líneas de acción homogeneizadas para las diferentes cotidianidades escolares y prácticas profesionales en las que se accionan: ciencia, fuerza, energía, técnica e infalibilidad son elementos clave de la tradicional hechura de políticas públicas (Aguilar Villanueva, 1992) en materia educativa, que le otorgan el estatus de “incuestionables”.

Sin embargo, esta postura que sustenta el diseño e implementación de políticas públicas educativas, es constantemente cuestionada por grupos insurgentes que buscan, desde las singularidades y diferenciaciones sociales, la veta para el quehacer político, abriendo la posibilidad de definir y redefinir al Estado y la Nación, así como sus funciones respecto a su actuar de cara a las necesidades y demandas sociales regionales. ¿Cómo lograr esto cuando los Estados-Nación —débiles de por sí (Bauman, 2013)— están sujetos a las relaciones político-económicas de las grandes potencias mundiales que, en términos educativos, buscan una educación globalizada? Ante tal situación, grupos y movimientos insurgentes o contrahegemónicos (un claro ejemplo es el Grupo de Trabajo CLACSO Reformas y contrarreformas educativas en Nuestra América), han buscado que se erijan las singularidades, diferencias y la individualidad sobre las intenciones homogeneizadoras del discurso y práctica hegemónica a nivel mundial; discurso que asevera incluir, pero desde la exclusión social.

Por otro lado, Nicolás Betancur concuerda con César Tello al definir a las políticas (acciones) como la consecuencia de la decisión política (intereses) de quienes tienen el poder institucional o social dentro de la vida pública de un lugar; en otras palabras, las ideas y los actores se conciben como elementos inherentes e “...insoslayables de cualquier indagación sobre la racionalidad de las políticas públicas, entre ellas, las educativas” (Tello, 2015, p. 82), aunque los roles en el campo son diferentes pero complementarios.

Empero, al referir estudios o investigaciones en políticas públicas educativas, estas no deben centrarse únicamente en la cúspide de la pirámide educativa (decisores y hacedores de política y políticas), sino también en los actores encargados de implementar dichas decisiones y visiones políticas al plano de la realidad educativa y contextual de la comunidad estudiantil, actores que no participan activamente en los diseños políticos o, si lo hacen, se limita la expresión a voz pasiva; un ejemplo claro de tal situación son los “pactos, acuerdos y sugerencias” que algunos Organismos Internacionales firman con países latinoamericanos que mayor demanda y necesidad de empréstitos presentan (Acuña Gamboa y Pons Bonals, en prensa); a través de los cuales se legitima y moviliza el conocimiento “...especializado, en forma de diagnóstico y propuestas para las políticas [públicas] educativas nacionales...” (Tello, 2015, p. 92), lo que conlleva a la imposición del discurso hegemónico internacional por sobre la realidad local vivida desde los diferentes niveles educativos.

Ante esto, Betancur precisa la necesidad de lograr diseños de políticas públicas perennes y no distintivas de los grupos y partidos políticos en turno, políticas que alberguen en sus entibados la participación plural de todos los involucrados en el ámbito de la educación a través de “...‘concertaciones’, ‘planes nacionales’, ‘consultas’ u otros” (Tello, 2015, p. 95). Sin embargo, aunque es una idea que se ha retomado en algunos países como México, queda de manifiesto que estos espacios de diálogo, reflexión y consenso no han funcionado más que como escaparates de la parafernalia denominada “democracia”(analizar los Foros de Consulta para la revisión del Modelo Educativo de Educación Básica que en México se realizaron a partir del año 2014); es decir, la apertura de estos espacios responde más a la obligación gubernamental por demostrar a la sociedad su “genuino interés” por dar voz a los sujetos que se encuentran en la parte más baja de la pirámide de la decisión política, que por el análisis riguroso de las propuestas expresada por ellos; entonces, ¿será que la disposición de escenarios como estos son la solución a los problemas educativos regionales?

Aunque es buena y acertada la opción que Betancur propone, esta tiende a ser manipulada por los distintos órdenes de gobierno; más bien se necesitan líneas de reflexión emergentes donde se propongan nuevas formas de hacer política y políticas, un espacio de contrarreformas educativas que incidan, desde fuera de lo gubernamental, sobre la realidad educativa latinoamericana; acciones que conduzcan con plena autonomía —no como la del INEE en México— sus acciones políticas educativas desde y para los contextos locales.


DEL CIERRE DEL LIBRO A LA APERTURA DE LA REFLEXIÓN

Por último, César Tello invita a reflexionar las posibilidades de impensar la Política Educativa desde las investigaciones realizadas en el campo, el cual es concebido por el investigador argentino como espacio para “...la escucha, la construcción conjunta y el pensamiento colectivo” (Tello, 2015, p. 240), donde se desea que otras voces levanten el grito con nuevas formas de analizar y reflexionar sobre el campo; así, la ReLePe pretende propiciar lugares de diálogo más allá de lo expresado por las “vacas sagradas” en este campo de estudio. Enhorabuena por esta empresa.

Este libro es una invitación abierta para las generaciones jóvenes interesadas en el campo de la Política Educativa; por ello, lo expuesto en las 248 páginas de esta obra debe ser motivo de análisis y crítica, jamás debe concebirse como los “postulados principales” a seguir. César Tello sentencia que el campo teórico y epistemológico de la Política Educativa necesita del atrevimiento científico como medio para la deconstrucción epistemológica sobre el tema.

Con base en esto, hago extensa la recomendación de Los objetos de estudio de la política educativa. Hacia la caracterización del campo teórico, título que, sin lugar a dudas, se concibe como el caldo de cultivo para nuevas miradas y formas de impensar este campo teórico epistemológico. Sirva la presente reseña como medio de difusión de esta gran obra y como la invitación cordial al debate crítico en este campo de estudio por demás importante en la actualidad regional, donde se privilegia más la mercantilización educativa (Acuña Gamboa y Mérida Mancilla, en prensa) que la formación holística de los individuos.



REFERENCIAS

Acuña Gamboa, L. A. y Mérida Mancilla, A. (en prensa). Formación de investigadores educativos en Chiapas: realidades y falacias. En H. Galeano Sandoval y E. Hernández de la Rosa (Coords.), Procesos y actores educativos en las tensiones del siglo XXI. Puebla: Universidad de Oriente.

Acuña Gamboa, L. A. y Pon Bonals, L. (2016). La calidad educativa en México. De las disposiciones internacionales a los remiendos del proyecto nacional. Revista Internacional de Investigación en Ciencias Sociales, 12 (2), 155-174.

Aguilar Villanueva, L. F. (1992). La hechura de las políticas públicas. México: Porrúa.

Bauman, Z. (2013). La globalización. Consecuencias humanas. México D. F.: Fondo de Cultura Económica.